La Selección Mexicana volvió a quedarse a medio camino.El empate 1-1 frente a Selección de Bélgica dejó una sensación conocida: el equipo compite, pero no termina de responder cuando más se le exige. Y eso, hoy, pesa más que el resultado.
México arrancó con intensidad y encontró recompensa temprano. Jorge Sánchez apareció dentro del área para adelantar al equipo tras una jugada a balón parado. El gol no solo movió el marcador. También encendió algo que parecía apagado: la ilusión. Por algunos minutos, el equipo mostró orden, idea y personalidad.
Pero la historia volvió a repetirse
El problema llegó después. Cuando el partido exigía control, México perdió presencia. La Selección de Bélgica tomó el balón, adelantó líneas y comenzó a empujar. Hasta que cayó el empate. Dodi Lukébakio definió con claridad y volvió a poner todo en equilibrio… y en tensión.
Un equipo que no logra cerrar partidos
El segundo tiempo fue otro escenario. México dejó de atacar… y empezó a resistir. Las oportunidades desaparecieron y el rival se sintió cada vez más cómodo. Al final, el empate no supo a rescate.
Supo a oportunidad perdida.
.Rumbo al Mundial… con más preguntas que certezas
El tiempo sigue avanzando. Y aunque hay destellos, el panorama no cambia del todo. México no está roto… pero tampoco está firme. Y mientras eso no cambie, cada partido seguirá dejando la misma duda en el aire: